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viernes, 6 de noviembre de 2020

Recuerdos de verano

 Hace tiempo que no escribo, muchas tareas pendientes, poco tiempo y muchas obligaciones. Pero he sacado tiempo para contar como fue el verano astronómicamente. No ha sido mucho, pero algo se ha observado.

En julio el objeto de interés era el cometa Neowise 2020 f3, el día 11 de madrugada salíamos unos cuantos amigos a buscarlo al amanecer. Nos desplazamos a la Sierra Norte, pero no muy lejos de Sevilla. Yo pude traerme un par de fotografías del cometa.


Sus isotofas de aquella noche eran de esta forma.


También estuve disparando con la Canon 6D y el 300mm "ruso".


El 19 de julio me escapaba al Calar Alto, solamente para fotografía de gran campo. Así que solo saqué paisaje.


La típica foto de la cúpula del telescopio de  3,3, metros con la vía láctea y la contaminación de Almería, 2200 metros por debajo del observatorio.

Con el 8 mm una allsky.


Me sorprendió tristemente que siguen subiendo "aficionados" a la astronomía y la astrofotografía que no respectan la oscuridad que necesita ese lugar.

También en esa misma noche me fui a un punto retirado dos kilómetros del observatorio en medio de la nada (entiéndase rodeado de vegetación, animales salvajes y con mi única compañia) tras escalar unos 700 mts desde la carretera que llevaba al observatorio, porque había calculado con photopills  el punto exacto donde se podía pillar al cometa "poniéndose" por detrás de la cúpula del telescopio de 3,3 metros. Los cálculos fueron perfectos, solo me falló el equipo fotográfico, que no era el óptimo.

Al regreso,bajando la pendiente escarpada de la loma donde me subí, de regalo un gran arañazo en la pierna (que aún conservo).


Ya no volví a mirar al cielo por la noche hasta el 22 de julio, cuando estuve siguiendo la evolución del asteroide 1146. Ofreció una buena parte de su periodo de rotación.



La siguiente noche fue otra aventura para capturar una foto única desde 12 km de Calar Alto, en esta ocasión la foto erró por 0,25 grados de arco,lo suficiente para no conseguir el momento soñado. Eso ocurría el 25 de julio. Desde ese punto, el cielo era también espectacular a más de 2000 metros.


La noche del 26 volvía a Calar Alto, a echar un rato familiar y observar meteoros. Se vieron algunos, aparte de "domingueros" pululando por todas partes del observatorio. Tristemente hasta un rayo láser verde pude observar esa noche.




La noche del 27 de julio se la dediqué al asteroide 978, a lo largo de la noche el asteroide pasó cerca dedos estrellas y aproveché para poner en práctica mi idea de curva a trozos para poder utilizar el trozo donde la estrella "ensuciaba" las medidas. Con este método pude sacar una curva medio decente desplazando verticalmente los trozos de curva.



A la siguiente noche de observación volví a insistir con el mismo asteroide. Pero la noche estuvo más "sucia" y la curva salió con mucho ruido.


Y de este modo acababa mis observaciones "científicas" el primero de agosto.

El 18 de agosto volví a subir a Calar Alto con la familia y unos amigos. Pudimos disfrutar de un anochecer espectacular.



Pero seguimos sufriendo el intenso tráfico en el observatorio.






Teníamos que esperar a los "tiempos muertos" para intentar sacar una foto sin iluminación de ningún tipo.











En fin, nosotros mismos conseguiremos que algún día no se pueda visitar libremente el observatorio.

Las últimas salidas fueron para quitarme unas espinitas que tenía clavadas desde hacia años, los mismos que llevo veraneando en Almería y no había ido a sacar la foto nocturna de Monsul. En esta ocasión hice el viaje solo, pero me encontré en la playa un buen puñado de veraneantes que se quedaban la noche en la playa.

Llegué con amenaza de nubes altas, pero era mi última oportunidad de intentarlo en este verano. 


Y el paseo mereció la pena, un cielo limpio y oscuro a nivel del mar. Las luces de San José no molestaban por el oscuro sur.


Las nubes altas respetaron el sur y decoraron el anochecer de filamentos dorados.

 
La imagen tantas veces vista, de la ola petrificada mirando a la vía láctea estaba por fin en mi cámara.


Y las nubes fueron acercándose al sur sin llegar a taparlo.


Hasta meteoritos se pudieron observar en ese rato de noche que estuve disfrutando de ese cielo tan oscuro y el susurrar de las olas a mi lado.



Finalmente para cuando decidí terminar la sesión las nubes avanzaban poco a poco hacia el sur.

Y si Mónsul era una espinita, otra espinita era el famoso arrecife de las Sirenas en  Cabo de Gata. En mi penúltima noche me escapé con tiempo, porque sabía de antemano que se aglomeran muchos fotógrafos en un sitio reducido. Gracias a eso pude ponerme bien situado, aunque el tránsito de barcos impidió obtener una foto sin luces fuertes.



Las luces del faro también influían lo suyo y me quedé un poco decepcionado porque no se conseguía la oscuridad de cielo que había observado en Mónsul.

Pues eso es todo lo que pude exprimir el verano, ya iré poniendo al día lo poquísimo que he observado en lo que llevamos de otoño.


2 comentarios:

Jose M Rguez Paredes dijo...

Espectaculares esas Vía Lácteas Jose

Unknown dijo...

Gracias, el cielo por aquella zona es bueno.